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Abril 2025

SÍSMICO Y OTROS POEMAS. Miguel Rodríguez Otero

sísmico

 

en otro tiempo hubiera hecho un drama de esto

aunque lo cierto es que sólo es una ausencia

y eso es lo que lo jode todo

porque el corte en las venas se cerrará algún día

 

por ahora apenas notas el fluir de la sangre

tus brazos muestran un mapa

de rastros geológicos que no conocías

y que no van a desaparecer

 

sólo sientes la incisión el desgarro inicial

después es un volcán erupcionando lava

lentamente

al rato es verano y uno es niño

y se inventa juegos estúpidos

porque a esa edad todo es estúpido

y sencillo y trágico y noble y mágico

y posible al mismo tiempo

esa es la puta verdad

que somos todo cuando somos niños

después uno piensa que ha de elegir

con qué quedarse y qué descartar

entierra esos desgarros que afean

su geografía emocional

se baja las mangas hasta tapar bien las muñecas

y destierra los nombres y las venas de los que amó

cuando ya no era tan niño

y la persona que fue sólo es eso

una ausencia

 

a veces te pillan a tiempo

te dicen que has tenido suerte

y la vida sigue bajo las mangas

y ya no sabes a quién querer

los días dejan de ser mágicos y estúpidos

pasan a ser ceniza

pero ya sólo valen los polvos sísmicos

un sentir sísmico

un temblor bajo la piel y las palabras

no volver a vivir nunca en paz

y esto sí que no tiene vuelta atrás

 

 

 

 

 

como tú veas, amor

 

no me tomes demasiado en serio

si te pido que te quedes

mientras te busco en tu blusa

que tiene siempre tantos botones

 

ni le des importancia si al besarte

huelo a hierba y a caballo

o si me notas un pálpito distinto

en la boca del estómago

como si huyera colina abajo

y recién llegara a ti húmedo y sin brida

 

permíteme quitarte el sostén

tan prieto

y llenar las rayas de la mano

 

pero no me hagas caso si me sabe la piel a sal

y te pido un galope sin camisa ni blusa

si me arranco las riendas

y te invito a este sol nórdico de verano

 

no me lo tengas en cuenta si se me escapa

un párrafo por entre las piernas

lo mío nunca han sido los argumentos

y el orden sintáctico

se me desparrama entre tu ropa

 

para qué hablar de tierras lejanas

en las que nunca estuve o tal vez sí estuve

cuando aún no sabía cómo desabotonar

tu olor ni ordenar tus sílabas

 

sólo quiero desatar este lenguaje un poco animal

vernos como somos a ras de piel

echar un polvo sin espuelas

 

seguramente ya sabes todo esto

o sea que por mí pasamos de metáforas

y dejamos en paz al caballo

 

aunque sea sólo esta vez

 

 

 

 

 

llegada inminente

 

el tipo de la chaqueta gris enciende

otro cigarro

es el tercero que echa

a pesar de que está prohibido

 

recorre el andén una y otra vez

mirando a los lados

atento a los trenes que paran

 

le gusta pensar que ese alguien

a quien espera

también le busca

que anticipa un olor común

en la habitación del hotel

 

aunque ambos sepan

que está prohibido

 

 

 

 

 

avionetas

 

me dejas mensajes sin terminar

en los bolsillos

que yo guardo y a veces

busco en un semáforo en rojo y

se me cae el café

en el asiento del coche

mis pensamientos desaparecen

en la tapicería llena de manchas

pero así son las cosas

jeroglíficos en los que no hay misterios

todo es obvio y salvaje

la vida llena de manchas

 

ahora escribo notas

de citas que no van a suceder

y que reparto descuidadamente

por las esquinas

 

he convertido esta ciudad

en un aeropuerto de aviones de papel

de labios buscando chocarse entre sí

de nuevo accidentes y tragedias

ojalá algún misterio

 

las noches se reducen a palabras

a punto de decirse

obvias y salvajes

a futuros que casi sucedieron

a calles donde olvidarte y encontrarte

una y otra vez

 

a esa señal de tráfico inevitable

que hay que mirar

aunque sea para saltársela

 

 

 

 

 

© All rights reserved Miguel Rodríguez Otero

Miguel Rodríguez Otero es autor de la colección de relato breve La Mujer que Huele a Café y de El Lugar del Norte (Ediciones Erradícame), y sus poemas aparecen en Irreverentes y Nagari.

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