
Creyó burlar el tiempo, ese que no existe más que aletargado en el confín de nuestra mente. Creyó tener control en la permanencia de las cosas, se aferró a esa ilusión reflejada en su propio espejo y fue feliz. Se sintió poderoso seduciendo con sonrisas y lágrimas, pero no miró debajo de sus máscaras. Sorprendido … Continuado